sábado, agosto 13, 2005

Por qué siempre tengo la razón


Siempre me han tachado de que “no me gusta perder”, que “Siempre quiero tener la razón”, de “Jalisco” y cuanto apelativo más pueda existir para referirse a una persona que gusta de la discusión.

En realidad, siempre me ha importado poco, lo que piense o diga la gente de mi, sin embargo esta situación, me llevó a la reflexión ¿seré realmente conflictivo?. Finalmente, pensé que NO, sin embargo, me quedó dando vueltas el porque de esa percepción de algunos personajes, más bien la mayoría de la gente.

En ese transcurso me di cuenta que aun existen algunos vestigios de la dictadura “mental” militar que vivió Chile. Nuestros padres, vivieron la censura plena y por ende no se les permitía ser opinantes, luego el temor y la caza de brujas que se dio con aquellos que demostraban algún rasgo de ideas contrarias, terminó generando la autocensura.

Más adelante la vida política de nuestro país nos llevó a un punto incluso más preocupante, por razones de estado ahora siempre había que llegar a un consenso, nuevamente destruimos el debate. ¡No podías discutir o se enojaban los milicos! Como nos asustamos con el boinazo.

De esa forma nuestros TAITAS, no tuvieron la oportunidad de criarnos en la vida del debate, donde se exponen ideas y otro contrargumenta las veces que sea necesario, hasta llegar a un punto final, el cual no necesariamente debe ser un consenso.

Como no aprendimos, por que nadie nos enseñó, hoy nos parece extraño e incluso reprochable que alguien sea capaza de discutir, de defender su punto de vista. Espero que mis hijos, ya no tengan la autoncesura, ni la censura de sus pares, espero que sean capaces de discutir, debatir. Más aun, creo que debieras incentivar esa conducta, dado que el intercambio de ideas siempre conlleva un aprendizaje.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Te encuentro razón en que la mayoría de la gente no sabe discutir; no hay un diálogo que interactúe entre las personas, por lo que la comunicación que termina generándose es básica. La dialéctica queda relegada al tarro de la basura.
Ahora bien, el problema que usted sr. tiene, no es que le guste discutir, lo que está muy bien; sino que es un DICTADOR en la discución....la discución debe realizarse en base a razonamientos, al final de la cual sólo los BUENOS razonamientos terminan enriqueciendo la comunicación; sin embargo, lo que sucede es que usted defiende sus ideas a ultranza, lo que es propio de los políticos pero no de una VERDADERA DISCUCIÓN

Gabriel Carvajal dijo...

Partamos aclarando que yo si discuto. Y jamás me he considerado un dictador (imagino que un analogía al resto de la historia), dado que me doy el tiempo de escuchar y de contrargumentar.
Ahora, de lo que es bueno o malo, como razonamiento u otra cosa, es algo realmente subjetivo, más allá que coincidamos en que algunas cosas son buenas o malas.
Finalmente, el defender mis ideas, nace de que creo en lo que pienso y claro que lo defiendo, ¿por que sino cual sería la discusión?.

Anónimo dijo...

AER...quizás usé mal las palabras "buenas o malas" ya que se pueden prestar para mucha confusión, pero lo importante que quiero señalar es que, si bien los enunciados evaluativos o cualquier argumento tienen condiciones de verdad (que es lo relevante), éstas pueden cambiar sin que cambie todo el significado de las oraciones que los expresan. Si cambiamos las condiciones de verdad de un enunciado X, cambiamos su significado descriptivo. Pero si el significado evaluativo sigue siendo el mismo, entonces, con el cambio lo que hemos hecho ha sido modificar nuestros criterios argumentales, es decir, de una discución no sólo es relevante las caracteristicas sintácticas, semánticas y las condiciones de verdad, sino que hay un input adicional. Por lo que la cuestión importante no es sin un argumento es bueno o malo (lo que se presta para mucha discución), sino que cual es la manera correcta del "pensar racional", es decir, cómo es la forma de razonar que se usan en la discución y si los criterios y condiciones de verdad que se usan son los que deberían ser usados y, por consiguiente, saber cuáles de los argumentos que se realizan deberíamos decir que son verdaderos

Anónimo dijo...

amigo,,, te vei muy empaquetado,,,,Sam from Calama